jueves, noviembre 16, 2006

"El mágico prodigioso", de gira


Calderón de la Barca es uno de los autores clásicos más representados. Además de La vida es sueño, El alcalde de Zalamea y La hija del aire, todavía quedan textos que se escapan al imaginario colectivo.

El mágico prodigioso es uno de ellos. Desde que se estrenó en junio de 2006 dentro de las celebraciones del IV centenario del corral de comedias de Zamora, hoy Teatro Principal, el montaje ha recorrido el país, haciendo una breve pero recordada parada en el Festival de Almagro. Después de su paso por Madrid, la obra continuará de gira durante 2007 hasta la representación final, que tendrá lugar en la localidad toledana de Yepes, donde se conserva el manuscrito original.

Hacía casi 3 años que Juan Carlos Pérez de la Fuente no subía una obra a los escenarios madrileños. Es también el tiempo que ha pasado desde que dejó de ser director del Centro Dramático Nacional –ostentó el cargo durante 8 años-. Ahora vuelve con su primer trabajo sobre el Siglo de Oro, no por miedo sino por el profundo respeto que siente por los clásicos. Esta síntesis del siglo XVII fue el libro de cabecera de Goethe y, a pesar de ser un texto de juventud escrito a los 37 años, se considera ‘profundamente ambicioso debido a que el pensamiento cobra fuerza frente al asunto’.

Calderón de la Barca publicó la obra en 1637. Fue un encargo con motivo de las celebraciones del Corpus Christi de Yepes, un trabajo que reflexiona sobre la libertad moral y la lucha entre el bien y el mal en un momento en el que el mundo estaba en crisis, ‘más o menos como ahora’. Sobre la base típica de la comedia de enredo, la historia combina elementos del mito de Fausto con episodios de las vidas de dos mártires: Cipriano y Justina. También anda cerca el demonio, con quien el protagonista entabla una conversación filosófica acerca de las limitaciones del saber humano y otros dilemas existenciales.

Pérez de la Fuente quería ser fiel al espíritu del Barroco, a ‘la idea y la forma, el pensamiento y la poesía’. Lo ha conseguido manteniendo intacta la cuestión religiosa –a favor de una iglesia más modesta- y la crítica a lo establecido, algo que llevó a Calderón a ambientar la acción en el siglo III, a fin de evitar males mayores. Es por ello que la versión, a cargo de Daniel Pérez, respeta el verso original, incorporando sólo algunos términos del castellano actual. La palabra se apoya en sonidos provenientes de carracas, tres martillazos, coros y psicofonías, y en olores, como el del incienso, algo que convierte este montaje en viaje sensorial.

El reparto tiene rostros conocidos, como los de Jacobo Dicenta (visto en La tempestad, en versión de Helena Pimenta), Cristina Pons (El otro lado de la cama, de David Serrano), Xabier Elorriaga, como gobernador de Antioquia, y Beatriz Argüello, espléndida convertida en diablo. El Teatro Albéniz, después de un mes dedicado al Festival de Otoño, acoge las representaciones de esta ‘comedia de santos, con tintes de vodevil incluidos’ del 14 al 26 de noviembre.


Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

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