Calixto Bieito es nuestro referente fuera de España, pero no es el único: las coreógrafas Sara Baras y Aída Gómez y el dramaturgo Juan Carlos Rubio también exportan nuestra cultura.
Abonado al Festival de Edimburgo, Bieito estrena muchos de sus montajes en tierras escocesas. Hasta allí ha llevado a Fernando de Rojas (La Celestina) y a Valle-Inclán (y sus Comedias bárbaras), sin olvidar el Hamlet que le confirmó en 2003 como el "más esperado de los directores invitados". El pasado verano dejó a más de uno boquiabierto con la versión teatral de la novela Plataforma, de Houllebecq, obra por la que Juan Echanove ganó el premio Herald Archangel de la Crítica al mejor intérprete, quizás el más prestigiosos de la escena internacional.
No es habitual que los españoles se alcen con galardones más allá de nuestras fronteras. Sí es usual que el teatro de marca ibérica suela programarse dentro de festivales y certámenes, muchos de ellos auspiciados por las diferentes sedes del Instituto Cervantes y los centros de la Agencia Española de Cooperación Internacional. Gracias a ellos es posible convertir Bombay en escenario de La casa de Bernarda Alba, levantar un tablao flamenco en el City Center de Nueva York o representar a Calderón de la Barca en inglés con Life is a dream en la Gran Manzana.
Rafael Amargo, Carmen Linares, Joaquín Cortés… son algunos de los que llevan el arte como único equipaje. La última en pisar otro escenario, el Town Hall de la Gran Manzana, ha sido Estrella Morente. Reconoce que llegar hasta allí "es un viaje largo, pero vale la pena al comprobar como la escena y la música española "no saben de idiomas, ni de razas ni de colores". Es algo en lo que coinciden dos de nuestras coreógrafas más reputadas, Aída Álvarez y Sara Baras, que han hecho sonar su zapateado en lugares tan diferentes como Japón, Eslovenia y Chile.
Volviendo al teatro, el que tiene menos apoyo de las instituciones públicas, también realiza sus escapadas. La compañía L'Om-Imprebís recorrió América con Quijote, su homenaje particular a la obra de Cervantes, que inició su andadura dos años antes de las celebraciones oficiales por el IV centenario de su publicación.
Con un ideario escénico parecido al de estos valencianos, los de Teatro Meridional abogan por la mezcolanza en sus filas: portugueses y españoles unen esfuerzos para acercar piezas como Clown Dei a espectadores que no necesitan saber idiomas para recibir su peculiar sentido del humor sin palabras, compartido por los integrantes de Yllana, que lo mismo representan 666 en Israel, que ¡Muuu! en Turquía.
En el terreno más alternativo, mención especial merecen el texto de Las heridas del viento, de Juan Carlos Rubio y Zanahorias, de Antonio Zancada. La primera se estrenó hace dos años en Miami para representarse después en Nueva York, donde la Asociación de Críticos del Espectáculo (ACE, compuesta por críticos hispanos de Nueva York) le hizo merecedor de cinco candidaturas a sus premios anuales. La segunda recibió cinco premios de la ACE tras conseguir mantenerse en el corazón de Broadway, en el teatro The Duke, durante 23 funciones realizadas en inglés y en español.
No podemos dejar a un lado las artes circenses: son muchos los españoles que deben emigrar hacia otras tierras para poder desarrollar sus carreras. Es el caso de Manuel Álvarez, considerado como uno de los mejores malabaristas del mundo y, por si queda duda de su valía, acreedor de Premio Nacional de Circo 2004. Llevaba más de dos décadas sin actuar aquí debido a la crisis y al desamparo de un oficio que combina espectáculo y arte. Él, como el resto de los artistas viajeros, seguirá asombrando y provocando carcajadas en los cinco continentes, pero por ahora hace escala en Madrid, en Charivari, el primer montaje programado en el nuevo Teatro Circo Price.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
sábado, abril 14, 2007
La realidad se cuela en escena
Divertimento sí, pero con sustancia. La escena no es ajena a su entorno y se 'moja', apostando por ser algo más que un mero vehículo de transmisión de la realidad social.
José Luis Gómez, responsable de La Abadía, suele decir que el teatro es intercambio: 'lo que das, lo que te dan'. Y nosotros apuntamos que el teatro es también lo que pedimos: más compromiso, más crítica y más conciencia. La amarga realidad muere y resucita de manera incesante en cada función gracias a la labor de los que no quieren que los reveses caigan en el olvido.
Es el caso de las guerras civiles y los genocidios que han llegado a la cartelera gracias a la fuerza del monologo: una persona sin nombre procedente de un mundo privilegiado acaba en un país en guerra sin poder poner freno a La fiebre; una italiana que no podía creer lo que ocurría a unos cientos de kilómetros de su casa nos introdujo en el drama de los Balcanes con A de Srebrenica; La caricia de Dios. Ruanda 1994 nos descubrió que en el país de las 1.000 colinas se repartieron una noche más de 500.000 machetes con el objetivo de sesgar la vida de los que en un futuro serían hombres y mujeres.
Lo que era patrimonio de los teatros alternativos ha pasado a los grandes escenarios, gracias a los vientos que soplan en espacios de creación como el Centro Dramático Nacional (escalofriante el Himmelweg de Juan Mayorga, recordando el holocausto judío) y el Teatro Español: sus esfuerzos por poner en pie En casa / En Kabul son merecidos al poder disfrutar de la palabra de Vicky Peña, medio para viajar hasta tierras desdeñadas con nombres exóticos y futuros imposibles. Otros echan la vista atrás y rescatan pasajes olvidados de la 'nueva España' de 1939 como el drama de Las 13 rosas, llevado a escena por la compañía de danza Arrieritos.
El actor Adolfo Fernández es uno de los que se posicionan al frente de lo que podemos llamar 'teatro político': junto a Cristina Elso mima K-producciones, la pequeña factoría de la que han salido títulos tan interesantes como Yo, Satán, con la que metieron la llaga en las corruptelas de la Iglesia Católica más política. Sabe que muchos le ven como un loco al invertir en teatro con fuerte carga ideológica. Uno de sus referentes es Darío Fo, capaz de hundir el teatro a carcajadas y meter la cuchillada cuando más se ríen para que se les congele la mueca. Con Aznar reivindicó a un antisistema como Pasolini; durante la guerra en Irak obtuvo los derechos de En tierra de nadie y cuando se habla del desmembramiento de España se atreve con Millán Astray, 'el gran fascista y el gran esperpento del nacionalismo'.
Resulta curioso que muchos actores tomen las riendas de sus propios montajes: que su criatura se malee lo menos posible es lo que les impulsa a hacerse responsables de propuestas más personales en las que se atisban sus ideales. Es el caso de Blanca Portillo y de Leo Bassi, cada uno a su modo. El interés por comunicar un hecho, por compartirlo, es lo que llevó a Josep María Pou a emprender una aventura como productor, adaptador y director de La cabra o ¿quién es Silvia?. La soledad, la incomprensión y la falsa moral son las herramientas con la Edward Albee construyó este texto, casi las mismas con las que Patrick Marber entraba de lleno en el inestable terrenos de las relaciones sentimentales, condicionadas por el deseo y la dependencia con Closer.
Son dos ejemplos más de cómo el teatro refleja el ritmo frenético al que está sometido la sociedad occidental y los males que genera, pero no son los únicos: Rebeldías posibles nos habla de cómo los granos de arena hacen montañas; Como abejas atrapadas en la miel saca a la luz la cultura del éxito a toda costa; Un enemigo del pueblo actualiza la crítica a la democracia y la corrupción en todos los sectores de nuestro bien instalado primer mundo; y Marat-Sade arremete contra los principios de la revolución y nos invita a mirar las cosas con otros ojos, en la línea de otros montajes de Animalario como Hamelin y su mirada a la pederastia y la Plataforma a la que nos sube Calixto Bieito para observar los avatares del turismo sexual según Houellebecq.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
José Luis Gómez, responsable de La Abadía, suele decir que el teatro es intercambio: 'lo que das, lo que te dan'. Y nosotros apuntamos que el teatro es también lo que pedimos: más compromiso, más crítica y más conciencia. La amarga realidad muere y resucita de manera incesante en cada función gracias a la labor de los que no quieren que los reveses caigan en el olvido.
Es el caso de las guerras civiles y los genocidios que han llegado a la cartelera gracias a la fuerza del monologo: una persona sin nombre procedente de un mundo privilegiado acaba en un país en guerra sin poder poner freno a La fiebre; una italiana que no podía creer lo que ocurría a unos cientos de kilómetros de su casa nos introdujo en el drama de los Balcanes con A de Srebrenica; La caricia de Dios. Ruanda 1994 nos descubrió que en el país de las 1.000 colinas se repartieron una noche más de 500.000 machetes con el objetivo de sesgar la vida de los que en un futuro serían hombres y mujeres.
Lo que era patrimonio de los teatros alternativos ha pasado a los grandes escenarios, gracias a los vientos que soplan en espacios de creación como el Centro Dramático Nacional (escalofriante el Himmelweg de Juan Mayorga, recordando el holocausto judío) y el Teatro Español: sus esfuerzos por poner en pie En casa / En Kabul son merecidos al poder disfrutar de la palabra de Vicky Peña, medio para viajar hasta tierras desdeñadas con nombres exóticos y futuros imposibles. Otros echan la vista atrás y rescatan pasajes olvidados de la 'nueva España' de 1939 como el drama de Las 13 rosas, llevado a escena por la compañía de danza Arrieritos.
El actor Adolfo Fernández es uno de los que se posicionan al frente de lo que podemos llamar 'teatro político': junto a Cristina Elso mima K-producciones, la pequeña factoría de la que han salido títulos tan interesantes como Yo, Satán, con la que metieron la llaga en las corruptelas de la Iglesia Católica más política. Sabe que muchos le ven como un loco al invertir en teatro con fuerte carga ideológica. Uno de sus referentes es Darío Fo, capaz de hundir el teatro a carcajadas y meter la cuchillada cuando más se ríen para que se les congele la mueca. Con Aznar reivindicó a un antisistema como Pasolini; durante la guerra en Irak obtuvo los derechos de En tierra de nadie y cuando se habla del desmembramiento de España se atreve con Millán Astray, 'el gran fascista y el gran esperpento del nacionalismo'.
Resulta curioso que muchos actores tomen las riendas de sus propios montajes: que su criatura se malee lo menos posible es lo que les impulsa a hacerse responsables de propuestas más personales en las que se atisban sus ideales. Es el caso de Blanca Portillo y de Leo Bassi, cada uno a su modo. El interés por comunicar un hecho, por compartirlo, es lo que llevó a Josep María Pou a emprender una aventura como productor, adaptador y director de La cabra o ¿quién es Silvia?. La soledad, la incomprensión y la falsa moral son las herramientas con la Edward Albee construyó este texto, casi las mismas con las que Patrick Marber entraba de lleno en el inestable terrenos de las relaciones sentimentales, condicionadas por el deseo y la dependencia con Closer.
Son dos ejemplos más de cómo el teatro refleja el ritmo frenético al que está sometido la sociedad occidental y los males que genera, pero no son los únicos: Rebeldías posibles nos habla de cómo los granos de arena hacen montañas; Como abejas atrapadas en la miel saca a la luz la cultura del éxito a toda costa; Un enemigo del pueblo actualiza la crítica a la democracia y la corrupción en todos los sectores de nuestro bien instalado primer mundo; y Marat-Sade arremete contra los principios de la revolución y nos invita a mirar las cosas con otros ojos, en la línea de otros montajes de Animalario como Hamelin y su mirada a la pederastia y la Plataforma a la que nos sube Calixto Bieito para observar los avatares del turismo sexual según Houellebecq.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
viernes, marzo 23, 2007
Noche abierta
Medio centenar de escenarios públicos, privados, callejeros y cibernéticos, ofrecerán un interesante menú de danza y teatro el jueves 29 con motivo de La Noche de los Teatros.
Con la participación de 140 compañías y cerca de 500 intérpretes, esta jornada atípica repite el patrón de otra iniciativa cultural, La Noche de los Libros, que se celebró el años pasado en Madrid con una buena respuestas del público, en aquel caso lector.
Este tributo a las artes vivas sin precedentes ha conseguido reunir 80 propuestas diferentes tres días después de celebrar el Día Internacional del Teatro y recorrer el Madrid de Max Estrella. Coja lápiz y papel y prepare su particular vía crucis por escenarios y centros culturales de Madrid desde las 17.00, momento en que Josep María Pou ofrecerá en la RESAD el pregón de apertura a 8 horas de escena ininterrumpida.
La lista de actividades es sustanciosa, aquí van sólo algunas: una conferencia magistral de Calixto Bieito; conversaciones entre directores, Helena Pimenta y Roberto Cerdá, y coreógrafas, Eva Yerbabuena y Mónica Valenciano; charlas con los actores después de las funciones habituales y propuestas curiosas, como el combate en el que seis compañías de teatro emergente se verán cara a cara.
El público, testigo y jurado, tiene la última palabra en el inusual cuadrilátero instalado a partir de las 22.30 en el Salón de Baile Círculo de Bellas Artes, que además convierte su restaurante La Pecera en un café-teatro en el que las compañías Sexpeare, Ron Lalá y Radio Rara tienen manga ancha para sorprender a los espectador que no hayan optado por acudir al Catch de improvisación a cargo de Impromadrid, que se celebrará también a partir de las 23.00 en el Teatro Albéniz.
Éstas son las guindas de una velada con y por la escena que comienza a la caída de la tarde en diferentes puntos, por ejemplo, en las tres plazas de la capital convertidas en escenarios del Festival de calle. El frontal del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía será testigo de una cita única con la creación contemporánea más experimental en un nuevo formato: cápsulas de teatro, acción comprimida en tres contenedores industriales, cada uno de ellos dispuestos para acoger a 20 espectadores y un intérprete.
Este espacio insólito es el nexo de unión de 7 compañías que ofrecerán teatro a la cara y a la carta: piezas de 20 minutos escenificadas en 4 ocasiones. Otras dos plazas, las de Chueca y Vázquez de Mella, se abren a la mezcolanza entre danza y teatro. De una a otra se distribuye un circuito para público caminante con 6 espectáculos. Propuestas urbanas, muy callejeras, pero también caseras, de las que seremos testigos a través de un ordenador y una buena conexión a Internet: concursos de monólogos, charlas con actores y un juego de preguntas, todo en la página web de la Comunidad de Madrid.
Los principales recintos escénicos son el corazón de La Noche de los Teatros y celebrarán con sus espectadores esta fiesta. 45 recintos levantarán el telón después de que el público haya sido recibido en el con música clásica o jazz. Tras las representaciones los actores conversarán con el público y todos juntos brindarán por el gran homenajeado de la jornada: el Teatro.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
Con la participación de 140 compañías y cerca de 500 intérpretes, esta jornada atípica repite el patrón de otra iniciativa cultural, La Noche de los Libros, que se celebró el años pasado en Madrid con una buena respuestas del público, en aquel caso lector.
Este tributo a las artes vivas sin precedentes ha conseguido reunir 80 propuestas diferentes tres días después de celebrar el Día Internacional del Teatro y recorrer el Madrid de Max Estrella. Coja lápiz y papel y prepare su particular vía crucis por escenarios y centros culturales de Madrid desde las 17.00, momento en que Josep María Pou ofrecerá en la RESAD el pregón de apertura a 8 horas de escena ininterrumpida.
La lista de actividades es sustanciosa, aquí van sólo algunas: una conferencia magistral de Calixto Bieito; conversaciones entre directores, Helena Pimenta y Roberto Cerdá, y coreógrafas, Eva Yerbabuena y Mónica Valenciano; charlas con los actores después de las funciones habituales y propuestas curiosas, como el combate en el que seis compañías de teatro emergente se verán cara a cara.
El público, testigo y jurado, tiene la última palabra en el inusual cuadrilátero instalado a partir de las 22.30 en el Salón de Baile Círculo de Bellas Artes, que además convierte su restaurante La Pecera en un café-teatro en el que las compañías Sexpeare, Ron Lalá y Radio Rara tienen manga ancha para sorprender a los espectador que no hayan optado por acudir al Catch de improvisación a cargo de Impromadrid, que se celebrará también a partir de las 23.00 en el Teatro Albéniz.
Éstas son las guindas de una velada con y por la escena que comienza a la caída de la tarde en diferentes puntos, por ejemplo, en las tres plazas de la capital convertidas en escenarios del Festival de calle. El frontal del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía será testigo de una cita única con la creación contemporánea más experimental en un nuevo formato: cápsulas de teatro, acción comprimida en tres contenedores industriales, cada uno de ellos dispuestos para acoger a 20 espectadores y un intérprete.
Este espacio insólito es el nexo de unión de 7 compañías que ofrecerán teatro a la cara y a la carta: piezas de 20 minutos escenificadas en 4 ocasiones. Otras dos plazas, las de Chueca y Vázquez de Mella, se abren a la mezcolanza entre danza y teatro. De una a otra se distribuye un circuito para público caminante con 6 espectáculos. Propuestas urbanas, muy callejeras, pero también caseras, de las que seremos testigos a través de un ordenador y una buena conexión a Internet: concursos de monólogos, charlas con actores y un juego de preguntas, todo en la página web de la Comunidad de Madrid.
Los principales recintos escénicos son el corazón de La Noche de los Teatros y celebrarán con sus espectadores esta fiesta. 45 recintos levantarán el telón después de que el público haya sido recibido en el con música clásica o jazz. Tras las representaciones los actores conversarán con el público y todos juntos brindarán por el gran homenajeado de la jornada: el Teatro.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
¡Ese rostro me suena!
Camino de convertirse en habituales en los repartos, algunos han demostrado su impronta con sólo una película a sus espaldas... ¿Les quieres conocer?
Silvia Abascal, Pilar López de Ayala, Mariano Alameda, Elena Ballesteros, Félix Gómez, Marta Etura, Verónica Sánchez... Todos ellos han pasado a un curso superior: ya son los mayores del colegio.
Despojados de la etiqueta de eterna promesa, han dejado paso a una nueva hornada de actores que llega pegando fuerte, entre ellos Myriam Gallego (Concursante), Merçè Llorens (Camarón, GAL), Quím Gutiérrez (AzulOscuroCasiNegro, Sin ti), Raúl Arévalo (¿Porqué se frotan las patitas?), Diana Palazón (Mía Sarah) y Marta Larralde (León y Olvido, Días azules).
Ellos integran el buen montón de jóvenes intérpretes que buscan su confirmación después de una o dos películas. Quizás la delegada de clase sería Verónica Echegui. Descubierta por Bigas Luna en Yo soy la Juani, Antonio Hernández le confió el tercer vértice del triángulo formado por Carmen Maura y Roberto Álvarez en El menor de los males.
La temporada deja en buena posición para conseguir nota a Alberto Amarilla, que después de aparecer de cameos en Mar adentro y Princesas, se adentró en El camino de los ingleses, por el que nos guió el también televisivo Fran Perea y en el que han destacado Marta Nieto y María Ruiz, fichada por la directora Niki Caro (Whale Rider, North Country) para su nuevo proyecto.
A algunos les hemos visto crecer en la pantalla, como es el caso de Juan José Ballesta y María Valverde, los adelantados de curso. El joven que en su día fue el chaval de El bola y la chica que volvió loco a Luis Tosar en La flaqueza del bolchevique demuestran en Ladrones que lo suyo no fue flor de un día. Son intérpretes solventes y profesionales que ya se han revelado y también rebelado: él ya empieza a cansarse de que le den papeles de chicos conflictivos (7 vírgenes) y prefiere otros de 'niño bueno' (Cabeza de perro); a ella, por su parte, no le gusta que la cataloguen como eterna Lolita (Melissa P.).
Del teatro provienen Asier Etxeandía (Cabaret, El sueño de una noche de verano) y Marta Belenguer (A veces maburro, Terapias) que entran en el grupo no por la edad, ya que pasan la treintena, sino porque todavía no se prodigan demasiado en cine, aunque poco les falta. La actriz, que cada noche se acerca hasta Camera Café, le debe a Antonio Hernández su salto al cine con Oculto y El menor de los males; mientras el actor vizcaíno acumula trabajos a las órdenes de dos de los grandes, Fernando Colomo (El próximo Oriente) y Emilio Martínez Lázaro (Las trece rosas), además de dos exclusivos para el público adolescente: El lunes puede esperar y Café solo o con ellas.
'Tú cara me suena'. Eso mismo le dijeron a Cuca Escribano antes de saltar a la pantalla grande con Poniente y acumular protagonistas: Los aires difíciles, El camino de los ingleses y Atlas de geografía humana, y a Diego Martín, que después de llamar la atención en la televisiva Aquí no hay quien viva, suma y sigue en cine: Los Borgia, Días de cine, Manolete y tres roles principales en Mataharis, Un buen día lo tiene cualquiera y Los justos, las tres pendientes de estreno.
Y ojo que a clase han llegado dos nuevos que, en lugar de ponerse en la última fila y adoptar una actitud tímida, se han hecho notar con sólo una película. Es el caso de Gala Évora y Alfonso Begara, debutantes con Lola, la película y papeles de peso: la primera dando vida a La Faraona y el segundo como El Pescaílla. Casi nada.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
Silvia Abascal, Pilar López de Ayala, Mariano Alameda, Elena Ballesteros, Félix Gómez, Marta Etura, Verónica Sánchez... Todos ellos han pasado a un curso superior: ya son los mayores del colegio.
Despojados de la etiqueta de eterna promesa, han dejado paso a una nueva hornada de actores que llega pegando fuerte, entre ellos Myriam Gallego (Concursante), Merçè Llorens (Camarón, GAL), Quím Gutiérrez (AzulOscuroCasiNegro, Sin ti), Raúl Arévalo (¿Porqué se frotan las patitas?), Diana Palazón (Mía Sarah) y Marta Larralde (León y Olvido, Días azules).
Ellos integran el buen montón de jóvenes intérpretes que buscan su confirmación después de una o dos películas. Quizás la delegada de clase sería Verónica Echegui. Descubierta por Bigas Luna en Yo soy la Juani, Antonio Hernández le confió el tercer vértice del triángulo formado por Carmen Maura y Roberto Álvarez en El menor de los males.
La temporada deja en buena posición para conseguir nota a Alberto Amarilla, que después de aparecer de cameos en Mar adentro y Princesas, se adentró en El camino de los ingleses, por el que nos guió el también televisivo Fran Perea y en el que han destacado Marta Nieto y María Ruiz, fichada por la directora Niki Caro (Whale Rider, North Country) para su nuevo proyecto.
A algunos les hemos visto crecer en la pantalla, como es el caso de Juan José Ballesta y María Valverde, los adelantados de curso. El joven que en su día fue el chaval de El bola y la chica que volvió loco a Luis Tosar en La flaqueza del bolchevique demuestran en Ladrones que lo suyo no fue flor de un día. Son intérpretes solventes y profesionales que ya se han revelado y también rebelado: él ya empieza a cansarse de que le den papeles de chicos conflictivos (7 vírgenes) y prefiere otros de 'niño bueno' (Cabeza de perro); a ella, por su parte, no le gusta que la cataloguen como eterna Lolita (Melissa P.).
Del teatro provienen Asier Etxeandía (Cabaret, El sueño de una noche de verano) y Marta Belenguer (A veces maburro, Terapias) que entran en el grupo no por la edad, ya que pasan la treintena, sino porque todavía no se prodigan demasiado en cine, aunque poco les falta. La actriz, que cada noche se acerca hasta Camera Café, le debe a Antonio Hernández su salto al cine con Oculto y El menor de los males; mientras el actor vizcaíno acumula trabajos a las órdenes de dos de los grandes, Fernando Colomo (El próximo Oriente) y Emilio Martínez Lázaro (Las trece rosas), además de dos exclusivos para el público adolescente: El lunes puede esperar y Café solo o con ellas.
'Tú cara me suena'. Eso mismo le dijeron a Cuca Escribano antes de saltar a la pantalla grande con Poniente y acumular protagonistas: Los aires difíciles, El camino de los ingleses y Atlas de geografía humana, y a Diego Martín, que después de llamar la atención en la televisiva Aquí no hay quien viva, suma y sigue en cine: Los Borgia, Días de cine, Manolete y tres roles principales en Mataharis, Un buen día lo tiene cualquiera y Los justos, las tres pendientes de estreno.
Y ojo que a clase han llegado dos nuevos que, en lugar de ponerse en la última fila y adoptar una actitud tímida, se han hecho notar con sólo una película. Es el caso de Gala Évora y Alfonso Begara, debutantes con Lola, la película y papeles de peso: la primera dando vida a La Faraona y el segundo como El Pescaílla. Casi nada.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
Málaga, ¿cantera o reflejo del cine español?
Dejó atrás lo de escaparate para convertirse en trampolín para nuevas y, sólo a veces, interesantes miradas. Así es este festival que sigue siendo un caramelo para la industria.
¿Glamour? Contado con los dedos de la mano, aunque más de uno se preguntará si en nuestro país existe algo parecido al 'star-system' de Hollywood. Si lo hay, ahí están Victoria Abril, Antonio Banderas y Carmen Maura, última galardonada con el Premio Málaga y obligada a pasearse por la alfombra roja de entrada al Teatro Cervantes, aunque no por la calle Larios para desgracia de los caza-autógrafos, perdón, admiradores.
El festival ha tenido tiempo para consolidarse y replantearse si consigue ser fiel reflejo de lo que se cocina hoy día. No se puede tener un festival de cine español sin contar con los grandes directores patrios: el día que participe Carlos Saura, Julio Medem, Icíar Bollaín, Alejandro Amenábar... o Pedro Almodóvar –eso sería pedir demasiado-, lucharemos por hacer cambiar de opinión a los que piensan que esta cita está muy lejos de Gijón, Valladolid y, por supuesto, San Sebastián.
Mientras tanto nos quedamos con la idea de que Málaga es el lugar al que van a probar suerte las óperas primas, algunas de calidad, a juzgar por las que se han repartido el palmarés: Pudor, de David y Tristán Ulloa, Concursante, de Rodrigo Cortés, Ladrones, de Jaime Marqués, y Bajo las estrellas, de Félix Viscarret. Hace 10 años comenzó la andadura de este certamen. Aquella edición de 1997 presentó a Miguel Albaladejo, que llevaba bajo el brazo La primera noche de mi vida.
Muchos paralelismos se establecen con el triunfo de Bajo las estrellas, respaldada por Fernando Trueba y después de ver cómo se alzaban con la Biznaga de Oro otras primeras obras, como Sexo por compasión, Torremolinos 73, Tapas y AzulOscuroCasiNegro. Como apunte curioso, Daniel Sánchez-Arévalo, ganador de casi todos los premios del año pasado y 3 premios Goya, deslumbró con su regreso al corto con Traumatología.
Capítulo aparte merece el tema de propuestas arriesgadas: las que se presentan en la sección alternativa ZonaZine no lo son, a no ser que confundamos riesgo con pésima calidad. Podemos destacar Yo, de Rafa Cortés, una apuesta sui generis del estilo de La isla del holandés, con la que hace unos años se presentó como director Sigfrid Monleón, y Smoking room, otra ganadora de este certamen.
Visto como pasarela de actores, muchos de teleseries -¿sabía que el patrocinador es Antena 3?-, son ellos los que más disfrutan con el festival, sobre todo el último día, cuando destacan los cuatro premiados por encima del resto y en esta ocasión fueron Alberto San Juan (Bajo las estrellas), Elvira Mínguez (Pudor), Nancho Novo (Tuya siempre) y Verónica Echegui (El menor de los males).
Quizás nos llevemos una impresión pobre del cine español a juzgar por lo mejor del festival, las primeras películas, y el relleno de la sección oficial, segundas películas a excepción de Antonio Hernández y la divertida El menos de los males. Quédese tranquilo: por ahora, y aunque a más de uno le duela, Málaga no es ese gran escaparate que quiso ser, sino el liviano muestrario con el que se presenta en casa el vendedor a domicilio.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
¿Glamour? Contado con los dedos de la mano, aunque más de uno se preguntará si en nuestro país existe algo parecido al 'star-system' de Hollywood. Si lo hay, ahí están Victoria Abril, Antonio Banderas y Carmen Maura, última galardonada con el Premio Málaga y obligada a pasearse por la alfombra roja de entrada al Teatro Cervantes, aunque no por la calle Larios para desgracia de los caza-autógrafos, perdón, admiradores.
El festival ha tenido tiempo para consolidarse y replantearse si consigue ser fiel reflejo de lo que se cocina hoy día. No se puede tener un festival de cine español sin contar con los grandes directores patrios: el día que participe Carlos Saura, Julio Medem, Icíar Bollaín, Alejandro Amenábar... o Pedro Almodóvar –eso sería pedir demasiado-, lucharemos por hacer cambiar de opinión a los que piensan que esta cita está muy lejos de Gijón, Valladolid y, por supuesto, San Sebastián.
Mientras tanto nos quedamos con la idea de que Málaga es el lugar al que van a probar suerte las óperas primas, algunas de calidad, a juzgar por las que se han repartido el palmarés: Pudor, de David y Tristán Ulloa, Concursante, de Rodrigo Cortés, Ladrones, de Jaime Marqués, y Bajo las estrellas, de Félix Viscarret. Hace 10 años comenzó la andadura de este certamen. Aquella edición de 1997 presentó a Miguel Albaladejo, que llevaba bajo el brazo La primera noche de mi vida.
Muchos paralelismos se establecen con el triunfo de Bajo las estrellas, respaldada por Fernando Trueba y después de ver cómo se alzaban con la Biznaga de Oro otras primeras obras, como Sexo por compasión, Torremolinos 73, Tapas y AzulOscuroCasiNegro. Como apunte curioso, Daniel Sánchez-Arévalo, ganador de casi todos los premios del año pasado y 3 premios Goya, deslumbró con su regreso al corto con Traumatología.
Capítulo aparte merece el tema de propuestas arriesgadas: las que se presentan en la sección alternativa ZonaZine no lo son, a no ser que confundamos riesgo con pésima calidad. Podemos destacar Yo, de Rafa Cortés, una apuesta sui generis del estilo de La isla del holandés, con la que hace unos años se presentó como director Sigfrid Monleón, y Smoking room, otra ganadora de este certamen.
Visto como pasarela de actores, muchos de teleseries -¿sabía que el patrocinador es Antena 3?-, son ellos los que más disfrutan con el festival, sobre todo el último día, cuando destacan los cuatro premiados por encima del resto y en esta ocasión fueron Alberto San Juan (Bajo las estrellas), Elvira Mínguez (Pudor), Nancho Novo (Tuya siempre) y Verónica Echegui (El menor de los males).
Quizás nos llevemos una impresión pobre del cine español a juzgar por lo mejor del festival, las primeras películas, y el relleno de la sección oficial, segundas películas a excepción de Antonio Hernández y la divertida El menos de los males. Quédese tranquilo: por ahora, y aunque a más de uno le duela, Málaga no es ese gran escaparate que quiso ser, sino el liviano muestrario con el que se presenta en casa el vendedor a domicilio.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
viernes, marzo 09, 2007
Amelia Ochandiano acierta con La casa de Bernarda Alba
Una nueva lectura, el mismo texto. Tras un año de gira recala en Madrid el último y más esperado montaje sobre uno de los puntales dramáticos de Federico García Lorca.
El 19 de junio de 1936 terminó de escribir lo que acabaría siendo bastión de nuestro teatro tan sólo tres meses antes de ser asesinado en el granadino Barranco de Víznar. El que llegó a presagiar su pronta muerte ("mi corazón reposa junto a la fuente fría") apenas tuvo tiempo de verla en escena.
"A él le hubiera gustado esta versión", aseguraba María Galiana unas horas antes de "estrenar" en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, donde permanecerá hasta el día 25 de marzo. La sevillana es una de las 10 actrices que personifican la palabra de Lorca en esta producción de Teatro de la Danza, compañía referente en los últimos 25 años de la escena española y responsable de éxitos como El verdugo, La gaviota y Las bicicletas son para el verano. Galiana no ha tenido que enfrentarse a su "primera vez": hace 15 años dio vida a La Poncia en el Centro Andaluz de Teatro, por lo que resultaba cómoda su vuelta a los escenarios con un personaje "maravillosamente contradictorio".
El de ella es un bombón, confiesa Amelia Ochandiano para quien este montaje se mueve entre los parámetros de la sencillez, el simbolismo y la contemporaneidad. Es una nueva lectura, que no revisión, de un clásico de estudio obligado para la mitad de los estudiantes de Secundaria y, por tanto, bastante conocido por las dos últimas generaciones. Pero el teatro es prosa para ser representada y no crean que este "drama de mujeres en los pueblos de España" sube a las tablas con tanta frecuencia como debiera, siendo una obra de repertorio.
Hay cientos de tesis acerca de la sensibilidad femenina del autor: la manera en que retrata el anhelo de la maternidad en Yerma; el deseo y los celos en Bodas de sangre; la dominación, la opresión y la falta de libertad de la mujer en La casa... Tanto interés por destacar el lado femenino ha dado lugar a etiquetas que han hecho mucho daño al texto, una de ellas, la de "teatro de mujeres". Nadie duda de que lo es, asegura Mónica Cano, pero no debemos acotar una obra maestra que se acerca a los conflictos eternos y universales desde la cercanía de lo cotidiano.
Lo que más interesa de la acción es lo que se esconde en la prisión interior de cada una de ellas, lo que ocurre dentro de los muros de esa casa en un pueblo sin río donde todo el mundo bebe el agua con temor de morir envenenado. Destaca Ruth Gabriel, otra de las actrices, que el drama no se presenta en bloque, ahondando en cada una de las hijas de esta mujer autoritaria de manera diferenciada. Durante los ensayos jugaron a las rebeliones, a buscar paralelismos con una sociedad dominada por una dictadura, en la que todos sus individuos tienen un frente común, acabar con ella, aunque con armas distintas.
Esta Bernarda sencilla y sin adornos no pretende revolucionar. La pieza tiene para la directora una excelente carpintería teatral: todos los personajes evolucionan y se expresan con un lenguaje inusual, dramático y poético. No ha sentido la necesidad de añadir nada al texto que pudiera deformar el mensaje. Sólo quería disfrutarlo y que nosotros lo hiciéramos con ella y sus diez mujeres, las de Lorca.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
El 19 de junio de 1936 terminó de escribir lo que acabaría siendo bastión de nuestro teatro tan sólo tres meses antes de ser asesinado en el granadino Barranco de Víznar. El que llegó a presagiar su pronta muerte ("mi corazón reposa junto a la fuente fría") apenas tuvo tiempo de verla en escena.
"A él le hubiera gustado esta versión", aseguraba María Galiana unas horas antes de "estrenar" en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, donde permanecerá hasta el día 25 de marzo. La sevillana es una de las 10 actrices que personifican la palabra de Lorca en esta producción de Teatro de la Danza, compañía referente en los últimos 25 años de la escena española y responsable de éxitos como El verdugo, La gaviota y Las bicicletas son para el verano. Galiana no ha tenido que enfrentarse a su "primera vez": hace 15 años dio vida a La Poncia en el Centro Andaluz de Teatro, por lo que resultaba cómoda su vuelta a los escenarios con un personaje "maravillosamente contradictorio".
El de ella es un bombón, confiesa Amelia Ochandiano para quien este montaje se mueve entre los parámetros de la sencillez, el simbolismo y la contemporaneidad. Es una nueva lectura, que no revisión, de un clásico de estudio obligado para la mitad de los estudiantes de Secundaria y, por tanto, bastante conocido por las dos últimas generaciones. Pero el teatro es prosa para ser representada y no crean que este "drama de mujeres en los pueblos de España" sube a las tablas con tanta frecuencia como debiera, siendo una obra de repertorio.
Hay cientos de tesis acerca de la sensibilidad femenina del autor: la manera en que retrata el anhelo de la maternidad en Yerma; el deseo y los celos en Bodas de sangre; la dominación, la opresión y la falta de libertad de la mujer en La casa... Tanto interés por destacar el lado femenino ha dado lugar a etiquetas que han hecho mucho daño al texto, una de ellas, la de "teatro de mujeres". Nadie duda de que lo es, asegura Mónica Cano, pero no debemos acotar una obra maestra que se acerca a los conflictos eternos y universales desde la cercanía de lo cotidiano.
Lo que más interesa de la acción es lo que se esconde en la prisión interior de cada una de ellas, lo que ocurre dentro de los muros de esa casa en un pueblo sin río donde todo el mundo bebe el agua con temor de morir envenenado. Destaca Ruth Gabriel, otra de las actrices, que el drama no se presenta en bloque, ahondando en cada una de las hijas de esta mujer autoritaria de manera diferenciada. Durante los ensayos jugaron a las rebeliones, a buscar paralelismos con una sociedad dominada por una dictadura, en la que todos sus individuos tienen un frente común, acabar con ella, aunque con armas distintas.
Esta Bernarda sencilla y sin adornos no pretende revolucionar. La pieza tiene para la directora una excelente carpintería teatral: todos los personajes evolucionan y se expresan con un lenguaje inusual, dramático y poético. No ha sentido la necesidad de añadir nada al texto que pudiera deformar el mensaje. Sólo quería disfrutarlo y que nosotros lo hiciéramos con ella y sus diez mujeres, las de Lorca.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
viernes, marzo 02, 2007
Avanzamos... Teresa, el cuerpo de Cristo
Ray Loriga vuelve a la dirección con una revisión de la vida y milagros de Teresa de Cepeda y Ahumada, con rostro y voz de Paz Vega.La hija del hidalgo castellano pasaría a los libros por no limitarse a ser esposa y madre, sino por querer escribir, leer, aprender. Por eso y porque a esta mujer llena de matices una fuerza superior le marcó el camino a seguir.
La santa de Ávila llega al cine con una óptica distinta a la visión propuesta por los historiadores y muy alejada de la imagen de estampita religiosa, así que futuros espectadores, prepárense: el largometraje dará que hablar y no sólo por el atrevido cartel que lo promociona. Si hubo polémica en el siglo XVI seguramente pueda haberla ahora, es lo que asegura el director, que ha esperado una década para afrontar su segunda cinta, ambientada con la música de Ángel Illarramendi (Cuando vuelvas a mi lado), fotografía de José Luis Alcaine (Volver) y un reparto encabezado por Leonor Watling, Geraldine Chaplin, Eusebio Poncela, José Luis Gómez, Manuel Morón y Álvaro de Luna.
Ray Loriga se estrenó como director en 1997 con La pistola de mi hermano y para muchos desapareció. Esto no es del todo cierto, ya que el escritor y pareja de Christina Rosenvinge, también beligerante en términos culturales, colaboró como guionista con Pedro Almodóvar (Carne trémula), Carlos Saura (El 7º día) y Daniel Calparsoro (Ausentes), además de jugar un papel determinante a la hora de que Viggo Mortensen acatase las órdenes de Agustín Díaz Yanes en Alatriste.
Con permiso del productor Andrés Vicente Gómez, Loriga es el responsable de que la otrora escotada Paz Vega se haga al hábito y entre en trance. Ella, que fue Carmen y se entregó a Tristán Ulloa en Lucía y el sexo, que ha participado en las tramas de Los Borgia y busca su sitito en Hollywood, primero con Spanglish y ahora junto a Morgan Freeman en 10 times or less, se marcha al siglo XVI para dar vida a una mujer que se rebela contra el destino impuesto.
Fuerte carácter, compleja, seguidora de San Agustín, rebelde... Teresa inició una carrera marcada por el sacrificio y la oración. Todo está reflejado en esta coproducción entre España, Gran Bretaña y Francia que ha contado con un presupuesto de 8 millones de euros. Rodada en tierras extremeñas y portuguesas, la película nos acerca un personaje del que muchos sabemos sólo pinceladas, las suficientes para decir que fundó su propia orden religiosa y acabó siendo santa.
No es la primera vez que Santa Teresa de Jesús llega a la pantalla. La mística ibérica llegó a la televisión gracias a varios proyectos televisivos, como el dirigido por Josefina Molina e interpretado por Concha Velasco y uno anterior con Berta Riaza como protagonista. Paz Vega se presenta con los mismos ropajes pero con un punto de sensualidad e irreverencia que levantará ampollas.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
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