sábado, enero 19, 2008

Candidatos a los Goya 2007

El orfanato, Las 13 rosas, La soledad y Siete mesas (de billar francés), cuatro aspirantes al título de mejor película del año. Pero en el reino de los Goya hay una reina y muchos nobles, tantos como categorías, 27.

Parece que de cara a los XXII Premios Anuales de Cinematografía han querido apostar por el cine de autor de directores como Jaime Rosales (La soledad), Gracia Querejeta (Siete mesas...) e Icíar Bollaín (Mataharis) y la veteranía, respaldada por Emilio Martínez Lázaro (Las 13 rosas), Gonzalo Suárez (Oviedo Express) y Mario Camus (El prado de las estrellas), sin olvidar el empuje de los que llegan: Juan Antonio Bayona (El orfanato), Félix Viscarret (Bajo las estrellas), Tomás Fernández (La torre de Suso) y los hermanos David y Tristán Ulloa (Pudor).

Las candidaturas dan idea de la diversidad de la cosecha recogida en 2007 y nadie se ha llevado sorpresas: se esperaban las 14 opciones a premio conseguidas por el terror construido mano a mano entre Sergio G. Sánchez y Bayona -terror prefabricado según algunos, genial para otros- y el drama ‘rebajado’ de las jóvenes asesinadas en cuanto Franco se convirtió en dictador. Se preveía la presencia en ese listado privilegiado de los dramas urbanos de Querejeta y Bollain, dos cintas seleccionadas para el pasado Festival de San Sebastián. Más curiosa ha sido la inclusión de La soledad y Bajo las estrellas en ese sexteto, pero esa es una de las virtudes de estos galardones, la posibilidad de rescatar del olvido títulos interesantes que en su estreno en salas pasaron desapercibidos: ¿se acuerdan de Tesis?

Los Goya deparan sorpresas y curiosidades por partes iguales: el 3 de febrero de 2008 veremos por primera vez a dos mujeres acariciando el galardón a la mejor dirección, aunque Martínez-Lázaro y Rosales tienen las mismas oportunidades. Por cierto, no en todas las categorías son cuatro los aspirantes a premios, sino cinco, algo ocurre en el caso del premio a la mejor interpretación masculina de reparto, al que concurren Raúl Arévalo (Siete mesas), José Manuel Cervino (Las 13 rosas), Julián Villagrán (Bajo las estrellas), Emilio Gutiérrez Caba (La torre de Suso) y Carlos Larrañaga (Luz de domingo).

Ya que hablamos de actores, en la carrera por el Goya al mejor protagonista están Álvaro de Luna (El prado de las estrellas), Alberto San Juan, con muchas opciones por Bajo las estrellas y Tristán Ulloa, por Mataharis –que lo tendrá difícil para llevarse el Goya a la mejor dirección revelación, ya que ahí está un más que promocionado Bayona-. El cuarto actor es Alfredo Landa (Luz de domingo), que podría hacer doblete ya que, sin olvidar a Ricardo Navarrete que se alzará con el Premio Segundo de Chomón, es el único candidato que sabe que saldrá de la ceremonia con un Goya, el de honor.

En el terreno femenino la cosa estará entre Belén Rueda (segunda película y segundo Goya posible), Emma Suárez, rescatada en Bajo las estrellas, y los dos pilares de Siete mesas, Blanca Portillo y Maribel Verdú. Nuria González y María Vázquez, dos de las tres Mataharis (falta Nawja Nimri) harán frente a la larga experiencia (y su corta presencia en El orfanato) de Geraldine Chaplin y Amparo Baró (Siete mesas).

Entre los olvidados están los actores que integran los repartos de Pudor, La carta esférica y Lola, la película, con la excepción de Gala Évora, una interpretación inolvidable de Lola Flores que tiene como competidoras a Bárbara Goenaga (Oviedo Express), Nadia de Santiago (la única de las rosas con opción a premio) y Manuela Velasco (por sus gritos en [REC]), aunque otra Manuela, Vellés, no se ha salvado de la quema de Caótica Ana, de Julio Medem.

Concurrían 142 películas rodadas en cualquier idioma del estado. Son muchas pero pocas las elegidas por nuestros académicos, que este año no podrán elegir a la mejor película europea, aunque si verán como sus votos a los cortometrajes se convierten en protagonistas de una gala a la que hace unos meses sus organizadores habían negado la entrada. Y ahora ya saben qué toca: hacer quinielas, que hay tiempo.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Los (deslucidos) Globos de Oro

La huelga de guionistas se ha cobrado su primera gran víctima mediática; una cita sin glamour que ha dejado un camino incierto hacia el Oscar, ya que ninguna película se llevó a casa más de un par de estatuillas.

En 65 años nunca se había suspendido una gala que, en los últimos tiempos, había cobrado fuerza y crédito, haciéndose con el espíritu crítico del que carece la entrega de los Oscar. Muy a su pesar, al de los que hacen caja desde las cadenas de televisión, el ir y venir de estrellas, el paseo de las mesas al escenario, se transformó en una pobre rueda de prensa donde los presentadores se limitaron a leer el palmarés.


'A dos, señores, a dos por barba'... Seguro que fue la frase más oída, castellanizada y algo exagerada por supuesto, en el mercadillo de los globos desinflados en que se convirtió la fiesta organizada por la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood. Expiación. Más allá de la pasión, en la categoría de drama, y Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet, en la de comedia o musical, se consagraron como las mejores películas. Y aunque pocos lo aventuraron al final Julian Schnabel se impuso sobre Tim Burton, los hermanos Coen –no se fueron de vacío gracias al Globo de oro al mejor guión-, Paul Thomas Anderson y Ridley Scott. Schnabel se alzó con el galardón al mejor director por su trabajo en la francesa La escafandra y la mariposa, también elegida mejor película extranjera. No nos olvidamos de la animación, con Ratatouille como mejor película.


Cate Blanchett por dar vida a Bob Dylan, según Todd Haynes en I'm not here, fue galardonada con el premio a la mejor actriz secundaria. Ella optaba a otro Globo, en este caso por su trabajo en Elizabeth, en la categoría de protagonista en drama, pero la veteranía de Julie Christie se impuso y de esta forma se cumplieron todos los pronósticos que vaticinaban ese Globo de Oro para la protagonista de Lejos de ella. En el terreno masculino, Daniel Day-Lewis (Pozos de ambición) y Johnny Depp (Sweeney Todd) se hicieron con el galardón que reconoce al mejor actor en cada categoría.


Por su interpretación protagonista en un musical (o comedia), Edith Piaf en La vie en rose, la francesa Marion Cotillard ganó el premio que esperaban Helena Bonham Carter (Sweeney Todd) y Ellen Page (Juno). Como ya sabemos, desde que desayunamos el lunes con la noticia, la francesa no fue la única 'excepción' entre tanto anglosajón: con Javier Bardem cobró fuerza lo de que a la tercera... Después de ser candidato en dos ocasiones anteriores, en 2000 por Antes que anochezca y en 2005 por Mar adentro, fue reconocido con el ansiado premio por su interpretación en No es país para viejos. Quien no tuvo tanta suerte fue el otro español aspirante a un Globo de Oro en el apartado de banda sonora: Alberto Iglesias concurría por The Kite Runner –ya lo hizo con El jardinero fiel-, pero el galardón acabó en manos del italiano Darío Marianelli, compositor de la banda sonora de Expiación.


Habremos oído y leído mil veces que la ceremonia de entrega de los Globos de Oro es la antesala de los Oscar. Como sea así, ya pueden meterse prisa los organizadores del fiestón previsto para el 24 de febrero en el Teatro Kodak de Los Ángeles porque amenaza tormenta y poco sitio hay para resguardarse. Eso sí, Bardem va con chubasquero dispuesto a lograr el primer Oscar para un actor español, a resarcir el feo que le hicieron el año pasado a Penélope Cruz, que se quedó sin el suyo por Volver.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

viernes, noviembre 09, 2007

Dile a mi hija que me fui de viaje

A veces llegas al teatro y, aún sabiendo con lo que te vas a encontrar, recibes agradables sorpresas... Y eso que durante la representación te sueltan más de una bofetada emocional.

Sobre las tablas, dos mujeres con mucha experiencia: Maria José Goyanes pertenece a una de las sagas de intérpretes más notorias de nuestro país; Marta Belaustegui es muy conocida gracias al cine, pero es patente su pasión por el teatro: la compañía que dirige junto a Jesús Salgado, Teatro del Duende, está a punto de cumplir sus primeros quince años de vida y en su haber cuenta con la puesta en escena de textos como La tinaja, de Pirandello, La cabeza del dragón, de Valle Inclán, Roberto Zucco, de Koltés, y Vivir como cerdos, de Arden.

En una charla previa al estreno en el Teatro Galileo, la actriz y productora nos revelaba cómo llegó hasta ellos el texto de la francesa Denise Chalem, ganadora del prestigioso premio Moliere de teatro hace dos años: preparaban la adquisición de derechos de su anterior producción, La comedia del bebé, y les pusieron el texto encima de la mesa, impactándoles tanto que quedaron noqueados. Salgado añade que "con los textos tienes que tener una relación amorosa" y esta función hecha por mujeres y protagonizada por mujeres, presenta un tortuoso aunque rico vis a vis, con temas inherentes a la mujer, pero también al hombre.

La compañía, a la que hay que seguirle el rastro, nos convierte en mirones, nos permite indagar en la realidad de dos mujeres encarceladas que deben decidir si quieren comunicarse o no. Ellas, en su prisión, son libres de entablar un diálogo y así hacer más llevadera su pena, o de tirar cada una por su lado, aunque esto deban hacerlo en menos de 15 metros cuadrados y entre cuatro paredes. "Viven entre secretos y naufragios y de sus conversaciones van saliendo las grandes verdades de la vida", en palabras de Belaustegui.

La actriz da en la clave y responde al hilo de lo que avanzábamos al principio: "en la vida estamos acostumbrados a lanzar juicios de valor con quien podemos relacionarnos, pero el conocimiento de ciertos individuos siempre te depara sorpresas". Todo se refleja en un texto valiente y sincero, traducido del francés por Lourdes Ortiz, y en el que retumba la palabra con la fuerza de la verdad. Un cara a cara repleto de humanismo y sensibilidad, parámetros que se recrean con los mínimos elementos necesarios... Es la magia de la escena, la que transmiten cada noche desde el escenario tres mujeres –no nos olvidamos de Marina Andina- que dan la cara y todo un equipo que disfruta con el trabajo bien hecho.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

domingo, octubre 07, 2007

Avanzamos... El sueño de Casandra

Da la sensación de que Woody Allen sólo saca tiempo para rodar su más reciente proyecto en España, pero lo cierto es que el geniecillo neoyorquino tenía esta película en la nevera.

Ewan McGregor y Colin Farell, de los últimos en llegar al universo Allen, son los protagonistas de una historia de 'dos personas muy agradables que acaban abocadas a una situación trágica', en palabras del director.

La cinta, rodada durante el verano de 2006, cierra lo que se ha venido a denominar ‘trilogía londinense’, iniciada con Match Point y continuada por Scoop, y tiene en el reparto a los británicos Tom Wilkinson y Hayley Atwell, a falta de su última musa.

No es tan fácil cumplir los sueños. Es la moraleja de esta película que se inicia con los anhelos de dos hermanos: navegar en un velero, en su propio velero. Y nos preguntamos, ¿un barco en el Támesis? Habrá que descubrirlo en la sala de cine, porque Allen sólo se ha referido a la historia con alusiones al rodaje en la capital británica, ‘una ciudad cuyo clima es perfecto, no sólo para mi manera de rodar, sino también para mi temperamento’.

El sueño de Casandra le mantuvo de nuevo alejado de su hogar, donde no rueda desde que se encargó de Melinda y Melinda, en 2004. La película articula el mundo de los enredos y los juegos sentimentales tan habituales en el cine del director de Manhattan, Annie Hall y Todos dicen I love you, por mencionar algunas piezas de su extensa filmografía con más de 40 títulos. Los ingredientes de su vuelta al drama vienen cocinados por Angela Stark, una joven cazafortunas recién llegada a Londres, en cuyo camino se cruzan dos hermanos de clase trabajadora... ¡Y hasta ahí podemos contar!

Se proyectó en los festivales de Venecia y Toronto, pero su estreno mundial tuvo lugar en la ciudad asturiana de Avilés, quizás como deferencia ante una región que finalmente no acogió el grueso del rodaje de lo último de Allen, que ya no es este drama fraternal, sino Midnight in Barcelona, el aún conato de cinta protagonizada por Scarlett Johansson, Javier Bardem y Penélope Cruz.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Avanzamos... El orfanato

Falta muy poco para que llegue a las carteleras uno de los títulos más esperados de la temporada con el que además se pretende inyectar sangre nueva al género de terror.

Belén Rueda no se lo pensó demasiado para seguir en la brecha del cine después de su exitoso paseo junto a Alejandro Amenábar y los suyos en Mar adentro. Aunque lo cierto es que un largometraje de suspense con sobresaltos y ribetes psicológicos no es una plaza fácil para una debutante que da sus primeros pasos.

Los productores pensaron que si Nicole Kidman pudo hacerlo en Los otros, nuestra compatriota, después de lidiar con Los Serrano, también estaría a la altura. Los que vieron El orfanato en el Festival de Cannes corroboran el acierto de los responsables de la cinta, Guillermo del Toro al frente de todos ellos: aseguran que Rueda no sólo es capaz de guiarnos por esos terrenos resbaladizos de la mente humana, sino que impregna una inusual cordura a un personaje que puede caer en cualquier momento.

Llegados a este punto más de uno se preguntará... ¿de qué va El orfanato? Una mujer regresa con su familia al lugar donde creció con la intención de abrir una residencia para niños discapacitados. Su hijo comienza a dejarse llevar por unos extraños juegos que generan en ella una gran inquietud, ya que dejarán de ser una mera diversión para convertirse en una amenaza.

En palabras de su productor, sobre el papel no era un refrito resultón de los elementos emblema del género, como casas encantadas y universos paralelos, sino que tenía una profundidad tan insólita como valiosa. Ya en imágenes, con un Guillermo del Toro que se reafirma aún más en su buen ojo, la película tiene para él un ritmo impecable, ideas visuales extraordinarias, no abusa de los efectismos para provocar sobresaltos y relee de forma personal los lugares comunes del género.

En este proyecto se daban los condicionantes necesarios para que nadie dijese 'no' desde el primer momento: J.A. Bayona había cogido destreza después de dirigir los cortometrajes Mis vacaciones y El hombre esponja, y Sergio G. Sánchez, el guionista elegido para dotar de entereza el esqueleto de este filme, sigue teniendo un cerebro en ebullición, una maquinaria engrasada de la que salió otro corto, 7337, un relato lóbrego e interesante protagonizado por Marta Belaustegui.

El reparto de El orfanato está formado por Rueda, que tuvo que perder casi diez kilos, y por un buen número de intérpretes que, caso de Mabel Rivera, Andrés Gertrúdix y Fernando Cayo, se han curtido en el cine y el teatro. Y no nos olvidamos de dos mujeres veteranas: Montserrat Carulla y Geraldine Chaplin. Todos se pasearon por los alrededores de Llanes, en Asturias, y, en concreto, por los pasillos y dependencias del palacio de Partarríu, convertido aquí en un tenebroso hospicio.


Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

¡A por el Oscar!

Es el objetivo de todos los que están detrás de El orfanato: traerse el quinto Oscar a la mejor película extranjera. Tiene opciones pero a juzgar por los rivales ya confirmados, no lo tendrá nada fácil.

El riesgo y el terror psicológico han dejado en el camino a los dramas de los veteranos José Luis Garci (Luz de domingo) y Emilio Martínez Lázaro (Las 13 rosas) en la carrera que empezó el pasado jueves 27 de septiembre nada más salir por la boca de Carmen Maura el título de la ópera prima de Juan Antonio Bayona.

Muchos elevan la voz para decir que la propuesta se parece a Los otros, sin Nicole Kidman pero con Belén Rueda pasándolo de miedo en una destartalada mansión que hizo las veces de hospicio y cuyas dependencias y pasillos conoce bien el personaje. Comparaciones a un lado, lo cierto es que El orfanato puede seguir el camino recorrido ya por Volver a empezar (1982), Belle Epoque (1993), Todo sobre mi madre (1999) y Mar adentro (2005).

Bayona y Rueda encabezan la trouppe que, después de pasar por los festivales de Cannes, Toronto, Nueva York y Sitges, ya está recorriendo los círculos cinematográficos de EE.UU. para promocionar nuestra candidata. No estaría mal que los pases de la cinta viniesen acompañados de la proyección de 7337, un extraordinario corto, protagonizado por Marta Belaustegui y escrito y dirigido por Sergio G. Sánchez, responsable del guión que ha atemorizado a un reparto completado por Fernando Cayo, Geraldine Chaplin, Mabel Rivera y Andrés Gertrudix.

Todos están al servicio de este drama sobrenatural que 'empieza como una cinta de terror y acaba como un melodrama clásico de Hollywood', en palabras de Bayona. El padre de la criatura destaca el tremendo viaje emocional que realiza Rueda, ya que para él 'pocas actrices pueden soportar tanta presión'. Eso durante el rodaje, porque ahora toca batirse en duelo con las competidoras, a las que vamos conociendo: la colombiana Satanás, la chilena Padre Nuestro, con Cecilia Roth; La desconocida, del italiano Giuseppe Tornatore (que ya ganó con Cinema paradiso); y XXY, de Lucía Puenzo, hija del ganador en 1986 del único Oscar logrado por los argentinos gracias a La Historia Oficial.

El nuevo proyecto de Fatih Akin, responsable de Contra la pared, ha sido designado por los alemanes, los mexicanos concurren con Luz silenciosa, de Carlos Reygadas, Hong Kong presenta Exiled, de Johnnie To, y apuesta interesante es la película de animación Persépolis que, representando a Francia, les va a contar a los estadounidenses cómo se vive en el más enemigo de los países enemigos del amigo George W. Bush. Es una de las cintas que pueden quitarle plaza a la nuestra, de la que dicen 'no es una película de terror, sino de suspense del bueno'. Ya lo comprobarán al otro lado del Atlántico el 28 de diciembre, fecha en la que El orfanato llegará a un millar de cines.

Aquí son algo menos, 300 pantallas, en las que podemos verla y criticar la decisión de los académicos españoles. El 22 de enero se harán públicos los nombres de las cinco películas que pueden alzarse con la estatuilla en la 80ª ceremonia de entrega que tendrá lugar el 24 de febrero. Por lo pronto ya sabemos que la cinta parte con muchas opciones ya que Guillermo del Toro, productor de la cinta, ha revelado que los que hicieron posible El Señor de los Anillos se harán responsables de la versión que harán en Hollywood.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

De Donosti a las pantallas

Público, jurado y prensa coinciden y hacía años que no pasaba: lo que se ha visto en la última edición de San Sebastián merece la pena y no tardaremos mucho en verlo en salas.

A lo mejor la crítica no está de acuerdo con ello, pero la variedad ha dado riqueza a un festival que ha celebrado su 55º cumpleaños con invitados con glamour, caso de Demi Moore, Richard Gere y Liv Ullmann, y llevándose como regalos destacables producciones como la danesa Daisy Darling, la libanesa Caramel (Caramelo) y la israelí Meduzot (Las medusas).

Sólo hay que echar un rápido vistazo al palmarés para comprobar hasta qué punto el cine oriental sigue gustando a todos (al menos apetece ver algo de Wayne Wang), lo mismo que el cine de autor hecho en Estados Unidos (caso de John Sayles y su Honeydripper) y todo ello sin olvidar el reconocimiento a la cuota española con los premios al guión de Siete mesas (de billar francés) y la Concha de Plata a la mejor actriz, Blanca Portillo.

Unanimidad hubo a la hora de valorar Mil años de oración, de Wang, aunque más de uno esperaba la foto, el momento que ponía de manifiesto la reconciliación entre el cineasta responsable de El club de la buena estrella y Smoke y Paul Auster, presidente del jurado y su compañero de fatigas en cintas como Blue in the face. Lo cierto es que conmovió la historia del señor Shi (cuyo actor se alzó con otra Concha), un viudo de Pekín que va a los Estados Unidos visitar a su única hija, Yilan, que se acaba de divorciar.

Dos películas que entroncan con la realidad que vivimos hoy no se fueron de vacío: Nick Broomfield vio reconocida su dirección en Battle for Hadita, sobre marines estadounidenses en Irak, y Hana, la más pequeña de la familia Makhmalbaf, impresionó a todos con Buda explotó por vergüenza, premio especial del jurado por su profesionalidad y arrojo, y distinción de TVE por reflejar el mundo de la mujer. En este terreno Iciar Bollaín no repitió con Mataharis la hazaña lograda en su día con Te doy mis ojos aunque sí que Gracia Querejeta entró en el palmarés, no sin cierto regusto amargo al ver que el premio a Portillo quedaba algo cojo faltando el reconocimiento a Maribel Verdú.

Durante los diez días del 'festival del cine sencillo e íntimo' se han visto grandes producciones como Promesas del Este, apertura del festival a manos de David Cronenberg; La gran estafa, para el lucimiento de Gere; y Cleaner, que se proyectó ante 3.000 personas en el velódromo de Anoeta para asombró de Samuel L. Jackson, al igual que Los reyes del Ártico, la simpática y didáctica historia de una morsa y una osa que sigue la estela de El viaje del emperador. Hablando del velódromo, no sé si sabían que Oliver Stone sólo acude al certamen si pueden presentar una película allí.

El cierre, con Demi Moore presentando Un plan brillante, de Michael Radford (El cartero), no fue tan lucido como el devenir del certamen donostiarra, con sus interesantes secciones paralelas en las que siempre podemos descubrir nuevos realizadores y propuestas modestas concebidas al margen de las grandes industrias. Para eso sirve un festival.

Texto escrito por
Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.