sábado, junio 02, 2007

Avanzamos... Ocean's Thirteen


Con ánimo de venganza regresan los chicos de Danny Ocean, que preparan un nuevo asalto en una historia que promete, como siempre, más acción y mucho humor.

El ladrón de guante blanco más guaperas del cine, George Clooney sigue al frente de la banda que pretende en esta ocasión timar a Al Pacino, propietario de un gran casino en Las Vegas.

El cineasta Steven Soderbergh ha sabido rentabilizar esta gallina ponedora de diamantes, una muestra de "entretenimiento puro y sin adulterar". Entre Ocean y Ocean rueda sus experimentos, como Bubble y seguirá así mientras dure el tirón... Es lo que piensan todos.

En el apartado femenino, Ellen Barkin toma el relevo de Julia Roberts y Catherine Zeta-Jones. La veterana actriz entrará con fuerza en las vidas de Brad Pitt y Matt Damon, que secundan a Clooney. También repiten Don Cheadle, Andy García, Bernie Mac, Scott Caan y Casey Affleck, que le han cogido gustillo a eso de apropiarse de dinerillo ajeno, aunque ya saben lo que dicen: quien roba a un ladrón...

Este año tocaba presentación de lujo en Cannes y dado el lado solidario de nuestras estrellas, a nadie le extrañó que no sólo posarán frente a las cámaras, sino también hablasen acerca de la crisis humanitaria en Darfur, la región sudanesa presa de una guerra civil desde 2003 y en la que han fallecido más de 200.000 personas, sin olvidar los dos millones de desplazados que ha originado.

El Festival de Festivales que tan buen recuerdo le trae al jefe de todo esto (Soderbergh se alzó con la Palma de Oro con sólo 26 años y su ) les ha servido para calentar motores con esta nueva entrega, que promete ser más espectacular y retorcida que las anteriores reuniones de amigos. Por cierto, quien piense lo contrario se equivoca: cada rodaje de los Ocean's es una fiesta de reencuentros.

Gracias al último han vuelto a coincidir Andy Garcia y Al Pacino, rostros de El Padrino de Francis Ford Coppola. Ellos adoptan el papel de malos en esta saga iniciada en 2001 con Ocean's Eleven, versión de una cinta de 1960, con Frank Sinatra, Sammy Davis Jr., Dean Martin y Peter Lawford en los papeles principales.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Avanzamos... Siete mesas (de billar francés)

Blanca Portillo y Maribel Verdú protagonizan la nueva aventura en la que se embarca la guionista y directora Gracia Querejeta, con sentimientos y seres reales como tripulantes.

Tres mujeres de edades diferentes atraviesan por un momento complicado en su vida. Las tres –entra en juego la casi debutante Lorena Vindel- encarnan la película "más vomitada" de Querejeta, ya que bebe de vivencias personales que, plasmadas sobre el papel, no tienen mucho que ver con el argumento final: una mujer regresa desde Vigo a Madrid; su padre, un jugador de billar profesional, acaba de fallecer y ella tiene que aprender a relacionarse con la viuda de su progenitor.

Vuelve a colaborar en el guión con David Planell y al igual que ocurrió con Héctor, ambientada en el madrileño barrio de Aluche, Siete mesas... supone echar un vistazo al barrio de siempre, el de los billares y los bares. Se hace desde una óptica diferente, la de dos mujeres derrumbadas y completamente opuestas que se unen para poner en pie un negocio en ruinas y conseguir con ello, además de un medio para vivir, un sueño que dé sentido a sus vidas.

En fase de post-producción se encuentra éste, su quinto largometraje, otro relato envuelto en la fatalidad protagonizado por personajes luchadores. Como siempre ocurre con sus títulos, tiene moraleja: "hasta de las situaciones más tremendas se puede salir adelante". Su filmografía tiene un sutil sentido de la acidez, una mirada irónica incluso hacia los dramas más intensos, como Una estación de paso y El último viaje de Robert Rylands, pero la cineasta madrileña define la última como su trabajo con más sentido del humor, "con chispas que equilibran la balanza para que el espectador pueda esbozar una sonrisa".

Conforme avanza nuestra edad suele costarnos más hacer amigos, todo lo contrario de lo que ha ocurrido durante el rodaje de esta película: Portillo, Verdú y Querejeta han establecido una especie de núcleo duro, un trío con afinidad especial y mucha sensibilidad a la hora de contar historias, que al fin y al cabo, es de lo que se trata. Las tres han congeniado y cada una ha afrontado de manera diferente este proyecto que aborda la soledad, la amistad y la posibilidad de abrirse a los demás.

Con esta "obra de arte" Maribel Verdú regresa al cine después de años sin papeles protagonistas. Debe aprovechar el tirón que ha supuesto El laberinto del fauno y las colaboraciones en Las 13 rosas y Oviedo Express. Su elección se debió a que era capaz de conjugar potencia dramática y candidez. Ella aceptó sin pensarlo y ahora, después del rodaje, asegura que se trata del papel más difícil que ha hecho, que nunca se había sentido tan protagonista. En el caso de Blanca Portillo, la actriz todoterreno se encontró con un personaje pensado expresamente para ella, repleto de ironía. Algo asustada por el posible resultado, considera que es lo máximo a lo que puede aspirar un actor y además con un papel de tanto peso.

Jesús Castejón, Enrique Villén, Ramón Barea, Amparo Baró y José Luis García Pérez completan el reparto de esta producción respaldada por Elías Querejeta que se estrenará en septiembre y quién sabe si lo hará en el marco del Festival de San Sebastián, donde destacó Cuando vuelvas a mi lado en el año 2000.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Avanzamos... Harry Potter y la Orden del Fénix

Daniel Radcliffe cumplirá su mayoría de edad poco después de su estreno. Como le dé por repetir curso corre el riesgo de convertirse en el más anciano de Hogwarts, con permiso del director Dumbledore.

Aún le quedan dos películas y quizás una tercera. Pero como aún no han comenzado a rodar Harry Potter y príncipe mestizo –en cuyo reparto está confirmada Naomi Watts-, lo que toca es conocer qué hay detrás de la Orden del Fénix.

Harry está más cerca del hombre en que está a punto de convertirse que del niño con gafas y toque repelente que se presentó en las pantallas de todo el mundo en diciembre de 2001. Habían pasado cinco años desde que su madre, la escritora J.K. Rowling, pusiera punto y aparte a las páginas de la primera de las aventuras de una saga que casi toca a su fin.

El Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería ha tenido vidilla durante estos años en los que el huérfano aprendiz de mago encontró la cámara secreta, conoció al prisionero de Azkaban y luchó en el Torneo de los Tres Magos por el Cáliz de Fuego. El filón sigue dando frutos aunque tendremos que esperar hasta el mes de julio para ver en que ha quedado la adaptación que del quinto volumen de la serie ha dirigido David Yates. El debutante en el terreno fantástico filmará la siguiente entrega a partir de septiembre. Recoge el testigo iniciado por Chris
Columbus (guionista de Gremlins y Los goonies, director de Solo en casa), Alfonso Cuarón (Hijos de los hombres, Y tu mamá también) y Mike Newell (un veterano que tiene pendiente El amor en los tiempos del cólera).

En Tokio tendrá lugar el estreno mundial de la última entrega de las peripecias del mago y sus amigos Ron y Hermione–encarnados por Rupert Grint y Emma Watson-, ya entraditos en años y lejos de las 11 primaveras que tenían mientras buscaban la piedra filosofal. Como todo adolescente, el trío se enfrenta al amor, a los celos y al varapalo de la muerte. Y si ya es difícil crecer, imagine que tiene que adentrarse en un mundo mágico dominado por el malvado Lord Voldemort –asesino de los padres de Potter- y hacerlo sin protección, ya que la profesora de la asignatura de defensa contra las artes oscuras es más bien inepta.

La historia promete acción y, como viene siendo habitual, el largometraje tendrá un tono más oscuro que el anterior, ya saben, por lo convertirse en adultos y, también, inmiscuirse en el terreno de las tinieblas. Entre las novedades, además del protagonismo de los personajes de Luna –papel que recayó en una fan- y Cho, la novieta de Harry, la trinidad de maestras formada por Imelda Staunton, Emma Thompson y Maggie Smith y las posibles apariciones de John Cleese y Kenneth Branagh, sin olvidar la incorporación de Helena Bonham Carter como compañera de maldades de Ralph Fiennes.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Avanzamos... 28 semanas después

Danny Boyle le mandó deberes a Juan Carlos Fresnadillo: idear un argumento original para la secuela de una cinta con estilo definido, a medio camino entre la serie B y el cine con sustancia.

Los avales de nuestro compatriota tenían forma de cortometraje privilegiado por Hollywood (Esposados) y largo bastante peculiar con protagonista omnipresente, Leonardo Sbaraglia, introducido en una espiral de irrealidad (Intacto).

Aceptado el encargo y recibidas las pautas, el cineasta canario que pretende emular a David Lynch se puso a trabajar para mostrar un Londres apocalíptico que en los últimos años había sido referenciado en V de Vendetta, Hijos de los hombres y, por supuesto, 28 días después.

Su ejercicio se inicia seis meses más tarde de un hecho que fue narrado a modo de videoclip, una técnica no exenta de riesgo, por el responsable de Tumba abierta, Trainspotting, La playa y la recién estrenada Sunshine. La actualización de títulos míticos como La noche del cometa (éste sí que entronca con la serie B) y El último hombre vivo sobre la tierra (con Charlton Heston deambulando por calles semidesiertas) se adaptaba a los rigores del audiovisual hecho en el nuevo siglo, aunque con una originalidad argumental discutida.

Había que darle una vuelta de tuerca al germen de la historia: una epidemia diezma la población británica y el que no se ha convertido en un caníbal rabioso, debe correr para salvar su vida. Boyle, que actúa aquí como productor ejecutivo, quería que su continuador sorprendiese sin repetir patrones y el canario apostó por bucear en el plano real del relato a través del género documental.

Para ello se ha rodeados de actores solventes: Robert Carlyle, un habitual de Boyle encabeza el reparto, donde también encontramos a Rose Byrne (Troya, Sunshine), Catherine McCormack, que es como nuestro río Guadiana –soberbia al dejarse cortar el cuello al inicio de Braveheart- y Harold Perrineau, procedente del vuelo Oceanic 815, con escala en la isla de Lost (Perdidos).

Esperamos no sentirnos defraudados por un cineasta que ya ha dado muestras de que va por otros lares, algo alejados del camino de lo estrictamente comercial. Su punto de partida es, por si mismo, sugerente: plantear una nueva sociedad a partir de la reconstrucción y la repoblación, un nuevo país condicionado por un recuerdo demasiado cercano que puede cobrar forma de nuevo. La ciencia ficción y el terror sirven para provocar una reflexión acerca de lo que implica nuestro mundo, rodeado de amenazas creadas por nosotros mismos.

A unas semanas de su estreno en España, empezamos a cuestionarnos: ¿Estaremos ante un nuevo y mareante batiburrillo de rápidos movimientos de cámara montados a ritmo de rock duro? ¿Aprovechará el director el nivel de los actores que le acompañan en su aventura británica y dejará su impronta en una secuela que debe luchar contra su antecesor, amado y odiado por igual? ¿Se sumará Fresnadillo a la larga lista de cineastas alimentados por la industria anglosajona: Del Toro, González Iñárritu, y Cuarón?

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

sábado, mayo 05, 2007

De padres a hijos

Gutiérrez-Caba, Goyanes, Flores, Bardem, Isbert, Guillén-Cuervo... Son apellidos que siempre hemos asociado al teatro y en muchos casos se han convertido en marca de calidad. Son las sagas familiares en el escenario.

La interpretación ha sido su mejor herencia y muchos de los que hoy se suben a las tablas tienen 4, 5 e incluso 6 generaciones a sus espaldas. Es el caso de los Gutiérrez-Caba. Julia y Emilio, se mantienen en la brecha después de perder en 1995 a su hermana Irene. También Gemma Cuervo y Fernando Guillén, padres de Cayetana y Fernando. Los Larrañaga-Merlo, María Luisa y Carlos (hermano de Amparo Rivelles), inculcaron el veneno del teatro en varios de sus hijos: Amparo, Luis y Pedro, dedicado a la producción y la gestión del madrileño Maravillas y casado con la actriz Maribel Verdú.

Indagando en los árboles genealógicos siempre encontramos curiosidades: pocos sabían que fuesen hermanos los actores Lola Dueñas (hija a su vez de Nicolás Dueñas) y Andrés Lima, también director de Animalario; otros creen que Adriana y Emma Ozores son hermanas, pero en realidad les une el parentesco de primas (hijas de José Luis y Antonio, respectivamente). Hay padres retirados de los escenarios, como Pepa Flores, cuya impronta artística se mantiene gracias a su prole: la actriz María Esteve y la cantante Celia Flores, hijas también del fallecido Antonio Gades.

Lola Flores y Antonio González, 'el Pescailla', iniciaron una saga. Desde que fueron presentados en sociedad, Lolita, Antonio y Rosario han alternado el teatro y el cine con la canción. La tercera generación de los Flores ya trabaja: ahí están Alba Flores, hija del malogrado Antonio, que después de debutar a las órdenes de Esteve Ferrer, participa en El sueño de una noche de verano, mientras su prima Lena Furiase ya ha rodado con su madre, Lolita, una serie de televisión.

Algo parecido con la sucesión artística de los Flores ocurre en casa de los Rabal: Asunción Balaguer y Francisco Rabal se casaron y tuvieron dos hijos, Benito y Teresa. Los dos se dedicaron al audiovisual y a la interpretación, dando una nueva generación de actores, como Candela y Liberto, que a día de hoy trabajan con su abuela. Y no son los únicos, ya que Bárbara Lluch ha compartido entarimado con su abuela Nuria Espert, madre a su vez de Nuria Moreno.

De Argentina se vino Cristina Rota embarazada de Nur Al Levi, musa de Fernando Colomo en El próximo Oriente y también en El sueño.... Venía con dos niños pequeños, Juan Diego y María. Son los Botto, herederos de una tradición teatral bonaerense y criados en la efervescencia cultural madrileña. Algo más mayorcitos llegaron Ernesto y Malena Alterio, instalados aquí cuando su padre Hector fue amenazado de muerte por la Triple A, grupo de ultraderecha cuyas siglas responden a la Alianza Anticomunista Argentina.

Padres e hijos no suelen subirse juntos a las tablas: son los casos de Juan José y Sergio Otegui (uno en Visitando al señor Green, el otro en Splendid´s), de Ana Belén y Marina San José (de gira con Móvil, de Miguel Narros), de Vicky Peña (En casa/En Kabul)y sus padres, Felipe Peña y Montserrat Carulla (Barcelona, mapa de sombras). Las excepciones vienen con los nombres de Manuel y Nuria Gallardo, padre e hija, y Ángela y Olivia Molina, que no ha actuado con sus tíos Miguel y Mónica, entregada a la música. Juntas interpretaron El graduado, al igual que recorrieron España con Solas Lola Herrera y Natalia Dicenta, hija del fallecido Daniel Dicenta.

Texto escrito por
Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

viernes, mayo 04, 2007

Madrid, ¿capital del musical?

Hace años que la Gran Vía dejó de ser mera sucursal de Broadway o del West End londinense para convertirse en escaparate del género, con gangas y alguna que otra pieza de alta costura.

La moda se convirtió en costumbre en muy poco tiempo. Hace una década era casi impensable levantar un espectáculo de estas características, ya que faltaba lo principal, el entramado: muy pocos intérpretes se habían especializado en teatro musical y nadie en su sano juicio arriesgaba en inversiones desmedidas.

Quienes se atrevían sabían que rentabilizar una producción así era cosa de años. Los primeros en colgar el cartel de ‘no hay entradas’ fueron El fantasma de la Ópera y La Bella y la bestia, sin olvidar montajes de factura nacional como El hombre de la Mancha, con José Sacristán y nuestra Julie Andrews castiza, Paloma San Basilio, entregada a este género (My fair lady, Víctor o Victoria).

Agencias de viajes de todo el país empezaron a ofertar paquetes turísticos con un producto básico: un par de entradas a cualquiera de estos montajes. De todo el país llegaron a Madrid los que conocían al dedillo las letras de Cats y Chicago y aficionados a Mecano lo siguen haciendo para disfrutar de los más de los 200 minutos de Hoy no me puedo levantar, la obra más veterana en cartel.

Hay títulos que no han calado hondo y por eso han hecho sólo una temporada, y ya es un triunfo en muchos casos. Recordamos el ejemplo de Fama o los escasos 9 meses que se mantuvo en 2003 We will rock you, sobre el mítico grupo Queen. A veces, como ha ocurrido con éste, se les concede una segunda oportunidad, apoyada en una mejor gestión o un cambio de reparto, cosa que no harán con Los Productores, presentado como la gran promesa de la temporada en el Coliseum.

Los errores vienen de producciones nefastas que acaparan el escaso hueco habilitado para este tipo de espectáculos. Fue el caso de Casa de locos, un desmedido y pretencioso alegato contra la violencia de género, propuestas interesantes con escaso apoyo (Tarantos) y otras mal concebidas, como Judas, el musical. Y ya que andamos por lares bíblicos, el 20 de septiembre se estrena una nueva versión de un musical que revolucionó la escena española hace tres décadas. Jesucristo Superstar subirá el telón del Lope de Vega, que durante tres temporadas ha acogido Mamma Mía! con las canciones de Abba.

La legendaria ópera-rock popularizada por Camilo Sesto, Teddy Bautista y Angela Carrasco, regresa para tratar de impactar a las nuevas generaciones como lo hizo cuando se representó en Nueva York y Londres antes de llegar a las pantallas de todo el mundo. Veremos en qué queda la nueva adaptación sobre los últimos siete días en la vida de Jesús desde el punto de vista del discípulo traidor.

La última actuación de Mamma Mía! será el 3 de junio. No sabemos si seguirá los pasos de Cabaret que, tras salir de la cartelera madrileña, está recorriendo España hasta recalar en otoño en el Teatro Apolo de Barcelona, ciudad desde la que partieron propuestas 100% españolas como Mar y cielo y El Mikado, de Dagoll Dagom. No hemos asistido aún al desgaste del público, todo lo contrario: el musical crea afición y quien asiste a la representación de uno, está deseando volver a hacerlo, mucho mejor si es a uno diferente. Por eso devoran los rumores y esperan impacientes las confirmaciones de nuevos estrenos, como los de Grease y Dirty Dancing, y algún recuerdo, como el de La Bella y la bestia.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Avanzamos... 28 semanas más tarde

Danny Boyle le mandó deberes a Juan Carlos Fresnadillo: idear un argumento original para la secuela de una cinta con estilo definido, a medio camino entre la serie B y el cine con sustancia.

Los avales de nuestro compatriota tenían forma de cortometraje privilegiado por Hollywood (Esposados) y largo bastante peculiar con protagonista omnipresente, Leonardo Sbaraglia, introducido en una espiral de irrealidad (Intacto).

Aceptado el encargo y recibidas las pautas, el cineasta canario que pretende emular a David Lynch se puso a trabajar para mostrar un Londres apocalíptico que en los últimos años había sido referenciado en V de Vendetta, Hijos de los hombres y, por supuesto, 28 días después.

Su ejercicio se inicia seis meses más tarde de un hecho que fue narrado a modo de videoclip, una técnica no exenta de riesgo, por el responsable de Tumba abierta, Trainspotting, La playa y la recién estrenada Sunshine. La actualización de títulos míticos como La noche del cometa (éste sí que entronca con la serie B) y El último hombre vivo sobre la tierra (con Charlton Heston deambulando por calles semidesiertas) se adaptaba a los rigores del audiovisual hecho en el nuevo siglo, aunque con una originalidad argumental discutida.

Había que darle una vuelta de tuerca al germen de la historia: una epidemia diezma la población británica y el que no se ha convertido en un caníbal rabioso, debe correr para salvar su vida. Boyle, que actúa aquí como productor ejecutivo, quería que su continuador sorprendiese sin repetir patrones y el canario apostó por bucear en el plano real del relato a través del género documental.

Para ello se ha rodeados de actores solventes: Robert Carlyle, un habitual de Boyle encabeza el reparto, donde también encontramos a Rose Byrne (Troya, Sunshine), Catherine McCormack, que es como nuestro río Guadiana –soberbia al dejarse cortar el cuello al inicio de Braveheart- y Harold Perrineau, procedente del vuelo Oceanic 815, con escala en la isla de Lost (Perdidos).

Esperamos no sentirnos defraudados por un cineasta que ya ha dado muestras de que va por otros lares, algo alejados del camino de lo estrictamente comercial. Su punto de partida es, por si mismo, sugerente: plantear una nueva sociedad a partir de la reconstrucción y la repoblación, un nuevo país condicionado por un recuerdo demasiado cercano que puede cobrar forma de nuevo. La ciencia ficción y el terror sirven para provocar una reflexión acerca de lo que implica nuestro mundo, rodeado de amenazas creadas por nosotros mismos.

A unas semanas de su estreno en España, empezamos a cuestionarnos: ¿Estaremos ante un nuevo y mareante batiburrillo de rápidos movimientos de cámara montados a ritmo de rock duro? ¿Aprovechará el director el nivel de los actores que le acompañan en su aventura británica y dejará su impronta en una secuela que debe luchar contra su antecesor, amado y odiado por igual? ¿Se sumará Fresnadillo a la larga lista de cineastas alimentados por la industria anglosajona: Del Toro, González Iñárritu, y Cuarón?

Texto escrito por
Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.